El diseñador Machado plantea en esta columna, de manera comprensiva, un tema fundamental en las artes gráficas: el manejo del color. Los docentes de Educación en Tecnología pueden utilizar este texto para introducir a los estudiantes en el tema. Es una excelente oportunidad para investigar conceptos clave de las artes gráficas: Luz, fotografía, escáner, sustratos fotográficos, impresión digital, litografía, planchas, trama estocástica, tecnología CPT, RGB, CMYK, etc.
- José F. Machado, Revista Proyecto Diseño No 66; Mar-Abr, 2010.
El manejo del color es todavía un reto para la tecnología… y por supuesto para los diseñadores.
No es raro que los más importantes congresos internacionales de artes gráficas dediquen su tema principal al color. A pesar del avance de la tecnología digital, hay muchos factores que aún impiden una normalización del color en diferentes medios y aplicaciones, como la entendería espontáneamente cualquier persona de la calle: que rojo es rojo y blanco es blanco. No es tan sencillo.
Los esquimales, que viven en un universo (para nosotros) blanco, distinguen más de una docena de colores entre el blanco, desde la piel del oso hasta el hielo viejo de un glaciar.
Siglos atrás, en el Timeo, Platón trató de presentar el origen y la identidad más fundamental de los colores que percibimos en el mundo; por lo tanto es uno de los ancestros de la ciencia moderna de los colores, según Ekai Txapartegi[2]. Si bien su teoría está revaluada, puso a pensar en ella a más de un filósofo o físico, como Descartes y Newton. El muy ilustre griego concluyó empíricamente que los colores emanaban de la materia, es decir que son sustancia en sí mismos, pero su percepción dependía también de la luz del día (correcto) y de un flujo o rayo que brota del ojo hacia esa materia, algo parecido al haz de luz proyectado por una linterna (incorrecto).
DE LA PINTURA A LA TINTA, LA DEGRADACIÓN DEL COLOR
Regresando a tiempos más recientes, resulta que un objeto que vemos (es decir, que percibimos directamente a través de los ojos) cambia de color constantemente de acuerdo con la luz del día, el clima y la época del año. Bueno, eso lo tenían muy claro desde Johannes Vermeer, en la Holanda barroca del siglo XVII, hasta los sensibles impresionistas que se arrodillaban ante la luz. Más tarde vino la fotografía basada en películas y emulsiones, que al evolucionar generó imágenes a color más aproximadas a lo real, aunque también bastante más distantes de las emociones.
Allí comenzó una sucesión de hechos que fueron alejando cada vez más el color representado del color verdadero de las cosas. Veamos:
El ojo percibe, por ejemplo, un árbol con determinados colores y tonos; al fotografiarlo, la película sensible registra otros colores y tonos parecidos. A continuación, la ampliación en papel de esta imagen hace su propio aporte, de acuerdo con factores tan variados como la densidad y el contraste del sustrato fotográfico o la temperatura de los químicos en la cubeta. Después el escáner con el que se digitaliza la fotografía se encarga de crear una nueva irrealidad. Y la pantalla del computador otra, dependiendo de su buena o mala calibración. Y la impresora digital de prueba, otra más. Y la película para litografía otra, y la plancha otra, y por últimola impresión comercial otra. Aunque la fotografía digital, la tecnología CTP (computer to plate) de creación de planchas directamente a partir de información digital y los últimos sistemas de impresión digital por demanda han simplificado el proceso, todavía el árbol del ejemplo está lejos de la realidad.
Al tener en las manos el producto impreso ya han intervenido factores como la trama litográfica, la ganancia de punto, el sustrato empleado (papel), la calidad y cantidad de la tinta, el clima y la humedad, el ojo y el estado de ánimo del prensista, y el afán del cliente. Al final del proceso escasamente se ve representado un árbol que una vez tuvo ciertos colores y tonos.
DEL LA ANARQUÍA A LA NORMALIZACIÓN
La gente, en general, espera milagros inmediatos de la tecnología y se olvida de aspectos fundamentales como el factor humano. En su afán de reproducir fielmente el color, programas populares como el Photoshop han creado sofisticados patrones de gamas de color de acuerdo con el tipo de salida a impresión de las imágenes, y las artes gráficas han desarrollado tecnologías como la trama estocástica (basada en patrones aleatorios y no reticulares) y la hexacromía. Mediante esta última se obtienen separaciones de seis colores en vez de los tradicionales cuatro (cian, magenta, amarillo, negro), agregando un cierto tono de naranja y otro verde manzana, tal vez los colores “normales” más difíciles de representar con relativa fidelidad en policromía convencional. Aún así, existe todavía una notable dificultad para llegar con precisión a ciertos tipos de azul, además de tonos como los plateados y dorados.
Un avance muy importante es la normalización del color. Esto significa llamarle “rojo” o “violeta” a algo que signifique para todo el mundo, en lo posible, el mismo “rojo” y “violeta”. Pantone, Inc. (www.pantone. com), creada por Lawrence Herbert en 1963, es hoy la más reconocida autoridad mundial en estándares de color. Herbert creó un innovador sistema para identificar, referir y comunicar colores, con el fin de resolver los problemas de la especificación exacta de éstos para las artes gráficas.
Desde entonces, sus guías de color han inspirado a los diseñadores y sus clientes con productos y servicios para diferentes industrias, desde las artes gráficas hasta la arquitectura, los plásticos, la moda y los textiles, y más recientemente la tecnología digital. Sus cartas incluyen más de 1.300 colores directos (solid colors) y más de 3.000 compuestos por policromía (CMYK), además de establecer las relaciones más aproximadas entre estos dos patrones. Para percibir mejor el comportamiento de las tintas en sustratos esmaltados o absorbentes (en algunos casos los cambios son radicales), las cartas vienen en estos dos tipos de papel. Inclusive han desarrollado estándares para hexacromía.
Aún así, la administración de color sigue siendo un verdadero dolor de cabeza. Los clientes no lo entienden, pero creen saber más que los diseñadores y los impresores sobre la materia, a quienes responsabilizan de resultados que no les dejan satisfechos y con frecuencia les devuelven los encargos. E n algunos medios, para evitar este problema, se conservan métodos antiguos y simples para validar el color con los clientes. Un fábrica de baldosas para pisos en Italia resolvió mostrar su producto al cliente afuera, a la luz del sol (como en realidad lo va a ver una vez instalado), comparando la muestra del cliente y el producto ofrecido, con una condición: que tanto vendedor como comprador observen las dos piezas siempre desde el mismo lado, para evitar que la incidencia del brillo del sol desde dos ángulos les deje ver a ambos colores diferentes al mismo tiempo.
NOTAS:
[1] Expresión de Israel Molina, profesor de cálculo del Gimnasio Moderno. Tomado de “El Aguilucho” No. 226, página 270. Bogotá, diciembre de 2009.
[2] “La doctrina platónica de los colores” en Crítica: revista hispanoamericana de filosofía, ISSN 0011-1503, Vol. 40, No. 118, abril 2008, págs. 79-107.
CRÉDITOS:
Columna de opinión publicada por José F. Machado jfmachado@machadoymolina.com en el número 66 de la Revista ProyectoD.










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