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PEDAGOGÍA Y DIDÁCTICA DEL TRABAJO

Febrero 21st, 2010 · 1 Comment · Pedagogía y Didáctica

PEDAGOGÍA
«A lo largo de la historia, han sido diversos los enfoques respecto a la vinculación de la educación con el mundo del trabajo. Por ello, para adentrase en la pedagogía del trabajo vale la pena tener como referencia las concepciones más importantes que han existido alrededor del tema. Dewey, unos de los precursores de la Escuela Nueva, partía de que un buen programa era aquel que tuviese relación con las preocupaciones y la experiencia personal del niño. Los aprendizajes debían partir de problemas cercanos a la realidad de los alumnos, lo cual garantizaba el interés del niño en los mismos.
La importancia que la “Escuela Dewey” daba a las actividades manuales como la carpintería o la cocina se debía, no sólo a la necesidad de vincular la escuela con el medio, sino que consideraba que dichas actividades constituían un medio para asegurar el interés por las actividades escolares. El trabajo manual era un eje del proceso enseñanza-aprendizaje, no como un fin en sí mismo, sino como un medio de enseñanza.
También, desde el marxismo se conformó una teoría de la educación que criticó la escuela como un instrumento del sistema que mantiene y sustenta las diferencias sociales. La educación se analiza así, dentro del contexto de la sociedad y la política. Marx y Engels, sin ser pedagogos, formularon críticas y sus innovadores planteamientos se convirtieron en una concepción educativa desde el pensamiento marxista, aun cuando ésta no se encuentra sistematizada como un modelo de organización de la escuela.
Un principio primordial dentro de la concepción pedagógica marxista es la combinación de la educación con la producción material. Esto es, la participación de los niños y de los jóvenes en el mundo de la producción. El trabajo, al que se refieren Marx y Engels, es propiamente trabajo productivo y no una herramienta pedagógica: todas las áreas académicas deben estar en función del trabajo.
En esta concepción, la unión del trabajo productivo y la educación permite la reunificación de la actividad corporal con la espiritual en la búsqueda de un hombre integralmente formado. La formación del individuo en la omnilateralidad supone superar la dicotomía entre teoría y práctica, que forma para trabajos de abstracción y creación, en el primer caso, y para trabajos manuales, en el segundo. En la superación de esta dicotomía, la enseñanza debe ser polivalente, ya que la vertiginosa evolución de la técnica va superando el viejo concepto de oficios y funciones específicas que reducen las posibilidades laborales (Carreño, 2000).
Ellos ya visualizaban, a principio del siglo XX, que la industria cambiaría y plantearía otras exigencias y los trabajadores debían estar preparados para esa evolución, lo cual demandaba flexibilidad en la formación a través de una educación polivalente que capacitara al trabajador para pasar de una rama a otra. Tenía que ser una formación en la que no sólo se dominarán técnicas, sino la tecnología y la ciencia alrededor de los procesos y equipos que se trabajan. Marx entiende por “polivalencia” la “movilidad absoluta del trabajador” en la industria y en la sociedad. Al trabajador polivalente es posible emplearle en cualquier trabajo.
Por su parte, Antón Makarenko, educador ruso, llevó a la práctica las ideas educativas marxistas realizando una interpretación personal que supuso la creación de una pedagogía original. Esta parte del principio marxista de que el trabajo constituye la base de la educación socialista, es el instrumento con el cual se conforma la conciencia colectiva. Sin embargo, más allá de esto, considera que el trabajo tiene un valor práctico vinculado a la subsistencia del grupo y por tanto, debe ser un trabajo socialmente útil.
El trabajo no era, en la concepción de Makarenko, una técnica pedagógica, sino una actividad productiva con cuyos beneficios se solventaban las necesidades del grupo. Aunque Makarenko fundamenta la educación en el trabajo productivo, hay que destacar que considera que trabajo y educación deben estar separados. De esta manera, se aleja de la educación politécnica y de la combinación de educación y trabajo productivo planteada por Marx y Engels. Trabajo productivo y educación pueden coexistir independientemente y la educación politécnica no constituyó un fin de su pedagogía (Palacios, 1997).
La importancia del colectivo en la educación también estaba vinculada a la concepción de Makarenko: no sólo educa una persona sino el grupo donde el alumno convive.  En el pensamiento educativo del siglo XX, Celestine Freinet dejó sustanciosos aportes en cuanto a la educación y su relación con el trabajo, dejando un valioso pensamiento pedagógico que ha tenido amplias repercusiones, producto de la influencia que ejercieron en él algunos aportes de la Escuela Nueva y de la concepción de Makarenko. Freinet consideraba que el trabajo tenía una gran capacidad social y formativa, símbolo de la paz y de la fraternidad, aun cuando consideraba que las actividades manuales no podían dejar de lado el esfuerzo intelectual y artístico. El trabajo en la escuela no debe ser un auxiliar de la adquisición de la formación intelectual, sino un elemento constitutivo integrado a la actividad educativa. El trabajo, por otra parte, resuelve los principales problemas del orden y la disciplina sin tener que apelar a sanciones. La organización de la vida y el trabajo en común conducen naturalmente al orden. Por otro lado, en la propuesta de Freinet hay un elemento organizativo y de trabajo en equipo importante que debe conllevar la organización comunitaria. El trabajo hace surgir la fraternidad que define como “la fraternidad del trabajo” y el trabajo se organiza cooperativamente (Palacios, 1997).
La concepción pedagógica que subyace en la formación para el trabajo en Fe y Alegría tiene distintos componentes de los analizados: flexibilidad curricular, trabajo productivo, superación de la dualidad teoría-práctica, polivalencia, solución de problemas concretos, organización, entre otros. Busca el desarrollo de capacidades que permitan la comprensión del mundo socio - productivo y comunitario, la identificación de problemáticas clave, el análisis y reflexión acerca de ellas, la generación e implementación de alternativas de intervención y la reflexión y evaluación de estas alternativas.
Desde el punto de vista pedagógico, se enfatiza la importancia del aprendizaje por problemas. Su propósito principal es la posibilidad de organizar y conceptualizar la información, analizar, evaluar y hasta elaborar alternativas de solución y ejecución. En función de los problemas planteados, los docentes seleccionarán los contenidos y realizarán las articulaciones entre las distintas disciplinas.
Desde la perspectiva de una pedagogía popular, los procesos de enseñanza y aprendizaje, además de ser una forma de liberar y concienciar al educando, son elaborados con él y para él, donde, tanto el educando, como el educador son sujetos en el proceso educativo. Por ello, desde Fe y Alegría, la propuesta pedagógica en la formación para el trabajo se centra en situaciones de aprendizaje donde el estudiante se encuentra en constante actitud de “producción” y en una concepción del rol docente como guía, orientador y generador permanente de creación y búsqueda de soluciones a problemas reales.
DIDÁCTICA
Todos los procesos de cambio en el sector educativo tienen al docente como el elemento más importante de transformación, de manera que, una formación para el trabajo con un alto componente tecnológico y basada en procesos de resolución de problemas, demanda la utilización adecuada de estrategias y técnicas didácticas que deben ser dominadas por los profesores; quienes, además de conocer y saber aplicar los criterios para seleccionar las estrategias o técnicas más adecuadas, deben estar preparados para reflexionar sobre su práctica y adaptar o crear estrategias y técnicas didácticas propias.
En este campo, uno de los problemas más comunes, herencia de las áreas académicas, es la división de la teoría y la práctica, con lo cual se diferencia el saber y el hacer. Esta diferenciación trae como consecuencia una separación entre el conocimiento teórico y el empírico que en la práctica laboral no se da. El desarrollo de clases teóricas por parte del docente, exposiciones magistrales y el trabajo con contenidos poco significativos son una práctica impensable en las aulas-talleres, la cual debe ser reemplazada por trabajos por proyectos, de resolución de problemas, etc.
Adicionalmente, una clase productiva crea la necesidad de contar con equipos, herramientas y material fungible, lo cual implica un problema de previsión por parte de los docentes en cuanto a planificar no sólo los aspectos pedagógicos antes de la clase, sino también los aspectos logísticos que permitan el desarrollo de las actividades sin contratiempos.
En este caso, lo primero que valdría tener claro es que no existe una única manera de abordar una clase, y que siempre dependerá de la creatividad de los docentes en lograr formas de trabajo que generen una dinámica para el desarrollo de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales que se proponen. Esto implica plantear problemas a los alumnos y que ellos busquen la solución más adecuada, justificándola, razonándola, para luego planificar las actividades que se requieren y finalmente ejecutar y evaluar lo previsto. En esta etapa, es importante, la forma y el alcance que le dé el docente al problema, su acotamiento, de tal forma que la situación no se les escape de los objetivos de aprendizaje que quiere lograr y pierda el sentido pedagógico. Alrededor del problema, del análisis y de su solución, se promueven actividades de investigación, análisis de documentos relacionados con el tema, desde una experiencia de aprendizaje que parte de la realidad y compromiso con el entorno, donde el alumno se convierte en un sujeto activo que construye su conocimiento y se responsabiliza de su proceso educativo.
Apartado especial debe dársele a la cultura que debe prevalecer en las aulas-talleres en cuanto al trabajo en equipo, y la responsabilidad en las acciones y decisiones del grupo. La regla que debe prevalecer es el consenso construido entre los integrantes, a partir de relaciones de igualdad. Todo docente debe contar con un abanico variado de estrategias didácticas para aplicarlas oportunamente dependiendo de las necesidades. Todas ellas correctamente aplicadas, son eficaces, y en todas, el estilo personal de cada docente juega un papel fundamental. En el área de formación para el trabajo, podemos aplicar un gran número de ellas: clase magistral, transmisión de información mediante documentos, debates, seminarios, visitas guiadas a empresas e instituciones, ejercicios de aplicación, ejercicios de imitación, ejercicios de entrenamiento, análisis de objetos y productos, resolución de problemas, proyectos, estudios de casos, entre otros.
Otro aspecto que es necesario tomar en cuenta es el relacionado con la duración de las sesiones de trabajo. Dadas las dinámicas de los trabajos que se producen en el desarrollo de las actividades, es necesario hacer previsiones en cuanto a la organización de las cargas horarias, ya que es conveniente que estas áreas tengan bloques de al menos dos horas. Sesiones de trabajo más cortas no son adecuadas, ya que existen rutinas de organización y planificación del trabajo que demandan tiempos amplios para su ejecución».
CRÉDITO:
Apartes del libro “La Formación para el Trabajo en Fe y Alegría”, Alcira L. Ramírez A., Colección Procesos Educativos No 26, 2004. páginas 37-41.
Descargue el libro en formato PDF.

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1 respuesta hasta ahora ↓

  • 1 Agustin Prada // Abr 3, 2010 at 2:08 pm

    Alguién me puede dar un amplio concepto de DICÁTOMIA DE LA PEDAGOGIA?

    Se lo agradecería enormemente.

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