Este fragmento de “La tercera ola”, escrito por el futurólogo Alvin Toffler, presenta el papel de los Gobiernos en el desarrollo tecnológico de los pueblos que representan. Adicionalmente, deja entrever que muchos de los avances tecnológicos actuales empezaron como desarrollos estratégicos en el campo militar que luego fueron comercializados y utilizados con fines civiles.
- Alvin Toffler, La tercera ola; Ediciones Orbis, 1980.
«La moderna sociedad industrial desarrolló gran número de organizaciones, desde sindicatos y asociaciones empresariales, hasta iglesias, escuelas, clínicas y grupos recreativos, todos los cuales debían funcionar dentro de un marco de reglas previsibles. Se necesitaban leyes. Por encima de todo, la infosfera, la sociosfera y la tecnosfera debían alinearse una junto a otra.
De esta necesidad de integración de la civilización de la segunda ola surgió el mayor coordinador de todos, el motor integracional del sistema: un Gobierno grande. Es la necesidad de integración del sistema lo que explica el incesante auge del Gobierno grande en toda sociedad de la segunda ola.
[...] Los partidarios del mercado libre han alegado que los Gobiernos se inmiscuyen en los negocios. Pero, abandonada por entero a la empresa privada, la industrialización se habría realizado mucho más lentamente, si es que hubiera podido llegar a realizarse siquiera. Los Gobiernos aceleraron el desarrollo del ferrocarril. Construyeron puertos, canales y carreteras. Pusieron en funcionamiento servicios postales y construyeron o regularon sistemas telegráficos, telefónicos y radiofónicos. Redactaron códigos comerciales y uniformizaron mercados. Aplicaron presiones de política exterior y aranceles para ayudar a la industria. Apartaron del campo a los labradores y los introdujeron en la fuerza de trabajo industrial. Subvencionaron la energía y la tecnología avanzada, con frecuencia, a través de canales militares. A mil niveles distintos, los Gobiernos asumieron las tareas integradoras que otros no podían o no querían realizar.
Pues el Gobierno fue el gran acelerador. Gracias a su poder coercitivo y a los ingresos obtenidos de los impuestos, podía hacer cosas que la empresa privada no podía permitirse el lujo de abordar. Los Gobiernos podían impulsar el proceso de industrialización adelantándose a cubrir los huecos que iban surgiendo…, antes de que les fuera posible o rentable a las empresas privadas hacerlo. Los Gobiernos podían realizar una “integración anticipada”».
CRÉDITO:
Toffler, Alvin (1980): La tercera ola. Barcelona: Ediciones Orbis S.A. Este fragmento está compuesto por apartes de las páginas 75-76 del presente libro y se citan aquí únicamente con fines exclusivos de ilustración de la enseñanza, de acuerdo con: Artículo 10 del Convenio de Berna (OMPI); Artículo 22 del Acuerdo de Cartagena, Decisión 351 de la CAN; Artículo 32 de la Ley 23 de 1982 de Colombia. Ver el documento Limitaciones a los Derechos de Autor.










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