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EL CABLE ES BELLO

Agosto 17th, 2009 · No Comments · 08. Electrónica, 12. TIC, 19. Electrodomésticos

  • Marcel Benedito, Revista Casa Viva, No 91, año 8.

Nada nos gusta más a los devotos de las nuevas tecnologías que un buen manual de instrucciones en diez idiomas repleto de funciones complejas y complementos inútiles. Nos fascina los gadgets, qué le vamos a hacer.
Los fabricantes de electrodomésticos lo saben y a pesar cierta corriente estética que propone formas redondeadas y colores pastel, lo que priva son los juguetes de Terminator. Y por si fuera poco ahora está de moda el acero que evidencia las huellas de las manos de mala manera pero queda muy “tecno”. Y no paran de crecer y multiplicarse.
Los primeros aparatos de uso doméstico eran simples ingenios mecánicos que evitaban apalear las camisas en el lavadero, pero luego la electrónica se enquistó en los frontales y los cacharros subieron de categoría con el nuevo status que les proporcionaba sus programas. Programas de lavado, de secado, de centrifugado. Programas de ahorro de energía, de encendido automático, de congelación ultrarrápida. Cuando se introdujo el inglés en el nomenclátor de funciones el triunfo de la facción tecno radical estaba clara: Fuzzy Logic, Servolock, Aqua Switch, Glass Protect, No Frost.
El último paso lo ha dado la informática, plenamente incorporada a los viejos electros, aunque dando los primeros pasos tímidos en la consideración de los consumidores. Los frigoríficos con televisión, la cocina programable, la plancha a vapor hinchable. Si a todo esto añadimos la informática y las telecomunicaciones perfectamente integradas en la casa, los accionamientos mecánicos centralizados, los sistemas de seguridad y otras zarandajas, veremos por donde van los tiros de aquí a los felices 20 (los próximos felices 20). La llave de la casa será un mando a distancia. Tal vez ni eso, porque nuestra voz será suficiente para accionarlo todo.
Sin embargo, las nuevas tecnologías padecen un cierto complejo de ogro, como si temieran hacerse muy evidentes ante el mundo y que la gente corra espantada como ante la aparición de Godzila en Tokio. Gustan de agazaparse en los rincones más impensables de la casa, esconder cables, integrar circuitos y escamotear paneles para que tengamos la sensación de que seguimos viviendo en la casa de la pradera.
Las numerosas viviendas domóticas que vemos en exposiciones a tal efecto son casas aparentemente destecnificadas, con los aparatos discretamente integrados en la estructura, todo está escondido y la música sale de un rincón invisible mientras que las cámaras que vigilan al bebé están disimuladas en el pomo de la puerta. Mientras tanto, en las muestras internacionales de interiorismo, la madera triunfa como nunca en el mundo de la decoración en el movimiento estético más incoherente que se haya visto nunca, como si todos estuviéramos un poco avergonzados del nivel de progreso de la raza humana y fuera mejor esconder los mandos de la tele y la propia tele a las vistas para que no nos consideren unos snobs insufribles.
Esta bien que nos avergoncemos de lo que hemos hecho con el planeta, pero el progreso en sí debe llenarnos de orgullo y permitirnos arreglar los desguisados que hemos ido haciendo por el camino. Se puede apoyar a Greenpeace y estar orgullosos del Home Cinema recién adquirido.
La tecnología no tiene que ser considerada como algo repelente, antiestético y alejado del refinado gusto de principios de siglo. Los padres “high-tech” demostraron la belleza arquitectónica de las estructuras y los servicios de un edificio (ver el centro Georges Pompidou en Paris, de Piano y Rogers) y a otra escala, la tecnología desorbitada que nos proponen los nuevos electrodomésticos puede ser también bellamente expresiva. Todo depende del punto de vista.
Imaginemos en consecuencia una cocina abierta a la casa y en ella un montón de aparatos, electrodomésticos, pequeños y grandes robots, cables de varios colores, mucho metal y material plástico, circuitos, lucecitas, leds e interruptores táctiles. Una casa del futuro donde la tecnología se ha explicitado con gracia. Sí, ya sé que la sola mención del panorama da un poco de miedo. Pero hagamos un esfuerzo de imaginación.
En definitiva, todo lo que aún no conocemos da un poco de miedo.

CRÉDITO:
Editorial escrito por Marcel Benedito, director de la Revista Casa Viva. Publicado originalmente en el número 91 de dicha revista. Este artículo se cita aquí únicamente con fines exclusivos de ilustración de la enseñanza, de acuerdo con: Artículo 10 del Convenio de Berna (OMPI); Artículo 22 del Acuerdo de Cartagena, Decisión 351 de la CAN; Artículo 32 de la Ley 23 de 1982 de Colombia. Ver el documento Limitaciones a los Derechos de Autor.

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