Este texto presenta el panorama actual de las investigación científica en cuanto a su interdisciplinariedad. En él se entrevé la necesidad urgente de aprender a trabajar en grupos desde la educación básica.
- Frans Johansson, El efecto Medici, Ediciones Deusto, 2005.
«Hemos dedicado mucho tiempo a segmentar el mundo, intentando entender sus componentes individuales, y hemos hecho un buen trabajo. En definitiva, la ciencia funciona y funciona bien. Sin embargo, igual que existe un número limitado de veces en las que se puede descubrir un continente o una parte de la anatomía humana, podemos descubrir la ley de la evolución, o una supernova, o la termodinámica, sólo una vez [1].
Sin embargo, esto no significa que el papel de la ciencia haya acabado. Al contrario, la ciencia es cada vez más crítica para nuestra vida. Hay más cuestiones que explicar que nunca, pero muchos de los descubrimientos serán de una naturaleza distinta que en el pasado. En lugar de ayudarnos a comprender piezas individuales del mundo, nos ayudarán a comprender cómo interactúan dichas piezas. Así, por ejemplo, encontrará ingenieros que colaboran con biólogos para comprender la dureza de las conchas y aplicarla a todo tipo de objetos, desde blindajes de tanques a carrocerías de automóviles [2]. O verá oceanógrafos, meteorólogos, geólogos, físicos, químicos y biólogos colaborando para comprender los efectos del calentamiento global. Las intersecciones de las disciplinas darán como resultado nuevos descubrimientos, descubrimientos que cambiarán el mundo desde la intersección de las disciplinas, no desde el interior de cada una de ellas.
Los científicos reconocen cada vez más esta tendencia. Hablé con Alan Leshner (director general de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia [AAAS] y posiblemente una de las personas más influyentes y bien conectadas de la comunidad científica) sobre el aumento de las intersecciones. La AAAS es una de las mayores organizaciones científicas del mundo y más de un millón de personas de todo el planeta leen su publicación, Science, cada semana. Le pregunté qué le deparará el futuro a los descubrimientos científicos dentro de cada disciplina [3].
“La ciencia disciplinar ha muerto -contestó-. Ha acabado“. Lesher ve cada vez más pruebas para llegar a esa conclusión. “La mayor parte de los avances implican múltiples disciplinas -explicó-. Cada vez es menos frecuente ver estudios firmados por un solo autor. A menudo, los autores pertenecen a disciplinas distintas“. Este cambio también se puede apreciar en las universidades, ya que, actualmente, los estudiantes tienen muchas más asignaturas en sus estudios principales que en el pasado. Por ejemplo, ahora hay licenciados universitarios en matemáticas aplicadas-física, biología-química, geología-química y economía-psicología. Además, se unen departamentos distintos para explorar cuestiones específicas relacionadas con el entorno, la bioingeniería, el desarrollo sostenible y la neurociencia, entre muchos otros».
NOTAS:
[1] Quizá el defensor más firme de esta forma de ver el mundo sea John Horgan, autor de The End of Science (Nueva York: Addison-Wesley, 1996).
[2] “Seashells Yield Tough Secrets”, Christian Science Monitor, 19 de agosto de 1997.
[3] Alan Leshner, entrevista de Frans Johansson, agosto de 2003.
CRÉDITOS:
Johansson, Frans (2005): El efecto Medici. Barcelona: Ediciones Deusto. Este fragmento está compuesto por apartes de las páginas 31-32 de este libro y se citan aquí únicamente con fines exclusivos de ilustración de la enseñanza, de acuerdo con: Artículo 10 del Convenio de Berna (OMPI); Artículo 22 del Acuerdo de Cartagena, Decisión 351 de la CAN; Artículo 32 de la Ley 23 de 1982 de Colombia. Ver el artículo Limitaciones a los Derechos de Autor.










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