Una de las muchas definiciones de Tecnología dice que esta es “la intervención responsable del hombre sobre el entorno natural con el fin de aumentar su bienestar y satisfacer sus necesidades; esencialmente mediante la utilización de conocimientos teóricos y prácticos que le permiten comprender, utilizar, evaluar, transformar y producir artefactos, sistemas y procesos”.
El siguiente texto, tomado del libro “Crítica de la razón informática” escrito por Tomás Maldonado, intenta hacer claridad sobre el significado de artefacto mediante su relación con las prótesis. El autor hace una clasificación de dichas prótesis en cuatro categorías: prótesis motoras, prótesis sensorioperceptivas, prótesis intelectivas y prótesis sincréticas.
«Aludo a la noción de artefacto. Se puede decir que, genéricamente hablando, el artificio es el resultado de la techne, del hacer con arte, el artefacto es su producto concreto. La cultura material de una sociedad es el conjunto de todos los artefactos que tal sociedad ha creado.
Hoy hay un acuerdo general en considerar que los artefactos no son más que prótesis. De ordinario, por prótesis se entienden estructuras artificiales que sustituyen, completan o potencian, parcial o totalmente, una determinada presentación del organismo. Las más conocidas son, por ejemplo, las dentales y ortopédicas. Pero la noción de prótesis asume ahora un sentido mucho más amplio.
Desde esta óptica, se ha hecho necesario desarrollar una articulada taxonomía del universo protésico. Están en primer lugar, las prótesis motoras destinadas a acrecentar nuestra prestación de fuerza, destreza o de movimiento. A esta categoría pertenecen todos los utensilios y herramientas que, desde siempre, nos han ayudado a hacer más fácil y precisa la elaboración de la materia. Prótesis motoras son, por ejemplo, el martillo, el cuchillo, la tenaza, el desatornillador, las tijeras, las pinzas, el cincel, la sierra, pero también todas las máquinas herramientas de la moderna producción industrial.
Por otra parte, forman parte de la misma categoría los medios de transporte y de locomoción. En un primer momento, puede parecer extraño decir que la bicicleta, la motocicleta, el automóvil, el tractor, el tren y el avión son prótesis. Si se reflexiona, empero, es difícil no reconocer que efectivamente lo son: es obvio que facilitan nuestra movilidad, amplían nuestro radio de acción y nos hacen accesibles espacios que, de otro modo, habrían sido inalcanzables. Son prótesis porque suplen y subrogan.
Otra importante categoría está constituida por las prótesis sensorioperceptivas. Prótesis de este tipo son los dispositivos para corregir minusvalías de la vista o del oído (gafas y prótesis acústicas), pero no solo eso. Pertenecen a dicha categoría también todos los aparatos y los instrumentos que nos permiten percibir esos niveles de la realidad que, normalmente, no son accesibles (el microscopio, el telescopio, los aparatos de radiología médica computarizada, etc). Prótesis sensorioperceptivas se pueden considerar igualmente las técnicas que, entre otras cosas, fijan registran y documentan imágenes (la fotografía, la cinematografía, la televisión, etc).
Además de las prótesis motoras y de las sensorioperceptivas, hay una tercera categoría: las prótesis intelectivas. El ser humano, pese a su excepcional capacidad intelectiva, o quizás a causa de ella, tiende a potenciarla cada vez más, recurriendo a dispositivos que permiten almacenar y procesar una sorprendente cantidad de datos. El más importante ejemplo de esta clase de dispositivo es el moderno ordenador [computadora], cuyos tímidos precursores han sido indudablemente el viejo ábaco y la regla de cálculo. Otros ejemplos de prótesis intelectivas son el lenguaje y la escritura.
Hay, asimismo, una cuarta familia de prótesis nacida recientemente. Me refiero, en concreto, a las prótesis sincréticas. En este caso, los tres tipos de prótesis (motoras, sensorioperceptivas e intelectivas) confluyen en una única y articulada agrupación funcional. Una variedad de esas prótesis, si no la única quizá la más importante, está constituida por los robots industriales. Sobre todo los de la última generación, los denominados robots inteligentes. Notoriamente, los robots industriales inteligentes son sistemas mecánicas altamente automatizados, o sea mecanismos en condiciones de realizar, sin (o con un mínimo de) participación operativa del hombre, complejísimas intervenciones tanto de desplazamiento y elaboración de materiales como de manipulación de equipamientos, maquinarias y componentes. Se trata de sistemas mecánicos preprogramados que, gracias a los formidables progresos de la informática y de la microelectrónica, consiguen combinar interactivamente cálculo, acción y percepción en la gestión de los procesos productivos».
CRÉDITOS
Maldonado, Tomás (1998): Crítica de la razón informática. Barcelona: Editorial Piados Ibérica. Este fragmento corresponde a apartes tomados de las páginas 156-158 de este libro y se cita aquí únicamente con fines exclusivos de ilustración de la enseñanza, de acuerdo con: Artículo 10 del Convenio de Berna (OMPI); Artículo 22 del Acuerdo de Cartagena, Decisión 351 de la CAN; Artículo 32 de la Ley 23 de 1982 de Colombia. Ver el artículo Limitaciones a los Derechos de Autor.










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