Este texto publicado en EL PRETIL está dirigido al ámbito universitario. Sin embargo, es en la Educación Básica y media donde se sientan las bases para que este tipo de participación en las clases universitarias pueda ser una realidad.
Por Eduardo Pastrana Rodríguez
El ideal de la pedagogía utópica, es que durante los 45 minutos de clase, el pensamiento esté presente: fluyendo, sorprendiendo, transformando las conciencias, aumentando la voluntad y la estatura intelectual de los estudiantes y aún del profesor, en la medida en que los estudiantes aprenden a intervenir y a producir ideas fundamentales para el colectivo del curso.
Cuando se producen ideas, el hombre y la mujer ejercen el derecho primordial de pensar. Las ideas pueden confundirse con ocurrencias, comentarios, habladurías y generalidades, que nada significan y carecen por completo de importancia. Se producen ideas cuando el tema en cuestión es sometido al análisis, que solo es posible cuando los interlocutores se apoyan en sus lecturas e investigaciones. Intervenir con aportes en una conversación, es tan exigente como la escritura, que no podrá existir por obra y gracia de la improvisación.
Es en estas condiciones determinantes, como alcanzamos a entender la afirmación del viejo Kant, en el sentido de que la conversación es la expresión más alta del arte y la sabiduría. Viniendo de quien viene esta afirmación, no puede ser licencia para decir todo lo que se nos ocurra, muchas veces sin saber nada del asunto que se charla. En clase la conversación que debe realizarse entre el profesor y sus estudiantes ha de ser universitaria en porcentaje máximo. O sea, distante de los lugares comunes, de la rutina y la artificialidad. Profesores y estudiantes pueden caer en el tedio académico, si el pensamiento no aparece soltándole chispas al cerebro.
[...] Huelga destacar que el “tiempo del pensamiento”, no puede ser estático y mucho menos infecundo. No puede ser el tiempo de la cita que suele aprenderse de memoria para descrestarnos a nosotros mismos. El pensamiento de Estanislao Zuleta, demos por caso, es universal porque tiene enorme validez, ayer, hoy y mañana. Pero la gracia no está en repetirlo, sino en apoyarnos en él, obligándonos a construir nuestras propias concepciones. El tema puede ser el arte, la política, la filosofía, etc. Lo importante es que el estudiante aprenda a desarrollar en él un riguroso espíritu crítico. Los mejores pensadores de la humanidad han sido críticos implacables del mundo en que vivieron. De manera que en ellos la ciencia, el arte, la filosofía; adquirieron visiones distintas.
Por eso trascendieron y se nos convierten en paradigmas obligados siempre que decidamos acercarnos a las ideas que contribuyeron a modificar las relaciones del hombre con la cultura.
CRÉDITOS:
Apartes de la columna escrita por el maestro Eduardo Pastrana Rodríguez y publicada en EL PRETIL (Expresión crítica del pensamiento santiaguino) el 22 de Febrero de 2008.










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