EDUCACIÓN EN TECNOLOGÍA PARA K-12

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2012, un año crucial para la construcción de un futuro sostenible

Enero 26th, 2012 · 23. Agua y medioambiente

El año 2012 que ahora comienza ofrece oportunidades privilegiadas para hacer frente a los graves problemas socioambientales a los que nos enfrentamos. Problemas bien conocidos y estrechamente relacionados (destrucción de recursos esenciales, contaminación pluriforme y sin fronteras, cambio climático de gravísimas consecuencias o crecientes desequilibrios sociales inaceptables e insostenibles) sobre los que la comunidad científica viene llamando fundamentadamente la atención y que reclaman medidas para las que cada vez disponemos de menos tiempo.

Esto es lo que advertía hace escasas semanas la Agencia Internacional de la Energía (AIE) pocos días antes de iniciarse la convención del clima COP 17 en Durban: apenas tenemos cinco años para intentar amortiguar los efectos del cambio climático -con drásticas reducciones de las emisiones de CO2 y un decidido impulso de las energías renovables- y evitar así la pérdida de control del mismo con consecuencias catastróficas e irreversibles (www.iea.org/).

Pese a ello Durban constituyó un rotundo fracaso, posponiéndose una vez más la adopción de los acuerdos necesarios, debido a que muchos gobiernos, medios de difusión y buena parte de la ciudadanía, están centrando su atención exclusivamente en la crisis económica y en la búsqueda de beneficios a corto plazo, perdiendo de vista su vinculación a la grave degradación socioambiental. Y esto es lo que seguirá sucediendo, a menos que logremos crear un clima social que exija el final de estas políticas suicidas y la adopción de las medidas necesarias para sentar las bases de un futuro sostenible.

2012 ofrece una ocasión privilegiada para crear ese clima. En primer lugar porque en junio tendrá lugar la Cumbre de la Tierra “Rio + 20”, que Naciones Unidas convoca 20 años después de la primera Cumbre de la Tierra, con el objetivo de “asegurar un compromiso político renovado para el Desarrollo Sustentable” (http://www.rio20.info/2012/), abordando cuestiones como el impulso de una economía verde capaz de generar millones de empleos y de contribuir a la protección del medio y a la erradicación de la pobreza.

Y en segundo lugar porque 2012 ha sido declarado Año Internacional de la Energía Sostenible para todos, “una valiosa oportunidad para profundizar la toma de conciencia sobre la importancia de incrementar el acceso sostenible a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable en el ámbito local, nacional, regional e internacional”, dado que “Los servicios energéticos tienen un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación, el cambio climático, la seguridad alimentaria e hídrica y los servicios de comunicación”. Como vemos, se trata de dos iniciativas convergentes para la construcción de un futuro sostenible.

No podemos desaprovechar estas convocatorias para revertir la actual situación de creciente degradación socioambiental que amenaza nuestra supervivencia. Pero, insistimos, será necesaria una acción continuada e intensa de la comunidad científica, educadores, instituciones cívicas, medios de difusión, etc., hasta lograr un clima de implicación ciudadana que se imponga a intereses particulares a corto plazo auténticamente suicidas. Ese ha de ser un objetivo prioritario en el año que ahora comienza.

Educadores por la sostenibilidad

Boletín Nº 75, 7 de enero de 2012

http://www.oei.es/decada/boletin075.php

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TECNOLOGIA E METODOLOGIA

Marzo 30th, 2011 · 12. TIC, Pedagogía y Didáctica

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LOS 7 SABERES PARA LA EDUCACION DEL FUTURO

Enero 16th, 2011 · Pedagogía y Didáctica

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CAMBIO CLIMÁTICO

Diciembre 14th, 2010 · 02. CTS, 04. Tecnología y sociedad

  • Por Martín Bonfil Olivera, Milenio Diario; Dic 01, 2010.

La Decimosexta Conferencia de las Partes, órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (o, para mayor brevedad, XVI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático), que se lleva a cabo en nuestro país del 29 de noviembre al 10 de diciembre, con la participación de los países que firman la convención, transmite un mensaje contradictorio.
Por un lado, es esperanzador ver que 194 naciones estén dispuestas a reunirse para tratar de llegar a acuerdos que permitan reducir el daño –ya inevitable, por desgracia– que el aumento en la temperatura media global, ocasionado por la acumulación de gases de invernadero de origen humano, causará en todo el planeta.
Al mismo tiempo, es triste ver que, ya desde ahora, pueda presagiarse que el resultado de la reunión será pobre, y que llegar a acuerdos que verdaderamente sirvan de algo será difícil. Una vez más, política y economía matan ciencia.
Economía, porque uno de los principales obstáculos para llegar a acuerdos son los intereses monetarios que se verán dañados por la necesidad de cambiar nuestra tecnología y hábitos de consumo. El otro gran obstáculo, la política, se expresa en la negativa de países en desarrollo a renunciar a los beneficios –locales– de la industrialización, que los países desarrollados han disfrutado por muchas décadas.
¿Y la ciencia? Hay quien quisiera culparla del problema. Después de todo, fue el desarrollo de la termodinámica, en el siglo XIX, lo que dio pie a la revolución industrial y la invención de motores de combustión interna, que queman petróleo y liberan dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de invernadero (aunque otra muy importante es el metano que producen, entre otras fuentes, las bacterias del estómago de los millones de vacas que criamos para ganadería).
Es cierto. Pero la ciencia y la tecnología derivada de ella, como cualquier herramienta, pueden usarse bien o mal. Si pueden meternos en problemas, pueden también ayudarnos a resolverlos. Hoy, antes de satanizarlas, hay que reconocer que la ciencia y la técnica son nuestras únicas esperanzas reales para superar con éxito el reto del cambio climático. Claro, cuando los políticos e industriales se decidan… Más nos vale que sea pronto.
CRÉDITO:
Artículo escrito por Martín Bonfil Olivera y publicado en la edición correspondiente a Diciembre 01 de 2010 del Periódico Milenio Diario. Martín trabaja actualmente en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM, México.

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CADA VEZ MÁS… ¿PARA MENOS?

Diciembre 11th, 2010 · 12. TIC

  • Por Xpectro, Revista ProyectoDNo 69; Oct-Nov, 2010.

El periódico que acabo de cerrar comenta que la Comisión Europea, con sede en Bruselas, apoyará una propuesta con la que se legaliza el olvido digital de datos y, lo que es más importante, impedir a las empresas recoger info innecesaria de sus usuarios. Desgraciadamente mi cuerpo habita en otro continente, en un país llamado Colombia, en el que los abusos del “sistema” son pan de cada día.
Pongamos que tengo que pagar un servicio público fuera de tiempo, por el motivo que sea. Vivimos en el 2010, y una de las ventajas es la posibilidad de hacer lo que queramos cuando nos parezca conveniente. Así que, malcriados como estamos, nos dirigimos a nuestro computador para averiguar la dirección más cercana de un Efecty. Con sorpresa vemos que, a principios de Noviembre de este año del Señor, no existe un mapa en el sitio web que nos ubique el punto; nos exigen llamar. Bueno, tomamos el celular y marcamos el número que nos indican y una voz femenina nos pregunta nuestro nombre (ok) para poder llamarnos de una manera más “personal”. Acto seguido, preguntamos la ubicación del punto de pago y, con terror, vemos como esta voz femenina nos exige nuestra cédula, dirección y teléfono, para poder respondernos lo que pedimos. Ante nuestro desconcierto, la voz femenina argumenta: “es que si no, el sistema no me permite continuar”. Me imagino que ustedes, como yo, cierran la conversación (sin esperar el mecánico “gracias por comunicarse hoy con… (pongan el nombre de la empresa que se les antoje)…”. Acto seguido twittean: “dónde queda el (servicio) más cercano a (lugar)” y piden un taxi. De seguro, antes de cerrar la puerta del automóvil y que el conductor pregunte “¿…a dónde?”, ustedes ya tienen la respuesta gracias a un amable samaritano digital que, con conocimiento de primera mano, nos da info que el operador de la triste empresa consultada vía telefónica nunca podría tener (porque de seguro el call center desde donde responde no está ubicado en la ciudad desde la que llamamos). Bienvenidos a la pesadilla que es el mundo en el que el servicio al cliente es impartido por autómatas humanos pegados a terminales pixeladas. A veces me da por pensar que lo que hay del otro lado de la línea son zombies… Seres humanos a los cuales seles ha escurrido hasta la última gota de sentido común de sus cuerpos. “Sr. X, esta es toda la información que puedo darle en esta llamada (o “el día de hoy”)”… ¿Cuántas veces no hemos oído eso? Pero del otro lado, la red social construida usando Facebook o Twitter, con seres humanos reales, enfrentados a pantallas de computador o móviles, a los que tranquilamente les puedo preguntar algo y ellos libremente responderme… ¿no se vuelve más útil con cada nuevo contacto que hacemos? ¿No han descubierto las grandes empresas que sus “servicios adicionales” son fácilmente suplantados por alegres ciudadanos desconocidos? Y eso se aplica para toda actividad… Ser profesor es una labor en la que, ciertamente, se aprende mucho de los chicos que, son nuestros educandos. Y ahí, nuevamente, el valor de la red es impresionante. No saben cuántas veces he aprendido, a deshoras y fuera del salón de clase, con una mayor frecuencia de forma atemporal, algo que me comparte uno de mis alumnos. No hay forma de agradecer eso. Pero del otro lado esta la pobre Leidy, que me repite de manera casi inhumana que la culpa de que mis 32000 pesos de recarga del iPad se hayan desvanecido en dos días con un par de correos y nada más, aunque es de FotoJapón (sitio de la recarga mal ejecutada), no lo asumen ellos ni Comcel, sino que me toca a mi… Y de lo contrario, he de armarme de valor y dirigirme a una oficina a “poner la queja”. Evidentemente, esa platica se perdió… Y de a poquitos, ¿cuánto dinero libre no se harán estas empresas? Sinceramente, no creo que vayamos a progresar en un país en el que, el servicio al cliente y la cara de las empresas, está cada vez más en manos de “el sistema” y menos el sentido común de sus empleados. Y…¿es que esos “sistemas” no los diseña nadie? ¿No es acaso motivo suficiente para protestar y exigir? ¿De qué nos sirve alcanzar la inteligencia artificial si en el proceso estamos perdiendo la propia (además del sentido común)? A la pregunta de si un profesor sería reemplazado por una máquina en el futuro, Arthur C. Clarke, escritor de 2001 Odisea del espacio, respondió: “si es así, es porque ese profesor se lo merecía desde antes”. Y, ¿qué pasará el día que estas voces “zombie”sean reemplazadas por máquinas inapelables? ¡Ouch! ¡Cierto que ya pasa! Ahora… ¿quién podrá ayudarnos?

http://www.ted.com/talks/lang/spa/barry_schwartz_on_our_loss_of_wisdom.html

CREDITOS:
Nota escrita por Xpectro y publicada en la Revista ProyectoD No 69. xpectro@gmail.com

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BIOTECNOLOGÍA A DEBATE

Diciembre 4th, 2010 · 31. Biotecnología

  • Por Martín Bonfil Olivera, Milenio Diario; Nov 10, 2010.

Una de las características más distintivas de la ciencia es que, a través de entender la naturaleza, nos permite modificarla (por ejemplo, a través de la tecnología). En esto radica su poder, y su peligro.
Entre las tecnologías actualmente más polémicas, en México y en el mundo, es la biotecnología: la aplicación de técnicas bioquímicas, genéticas y moleculares para manipular los organismos vivos. La semana pasada tuve la oportunidad de participar en el simposio “Comunicación y Percepción Social de la Biotecnología”, dentro del VII Encuentro Latinoamericano y del Caribe sobre Biotecnología Agropecuaria, llevado a cabo en Guadalajara, Jalisco. La experiencia resultó muy instructiva.
En el imaginario público, la biotecnología suele reducirse a la creación y cultivo de vegetales transgénicos (es decir, aquellos que tienen genes provenientes de una especie distinta). Pero va mucho más allá: involucra desde el uso de diversas enzimas (proteínas que facilitan ciertas reacciones químicas) en procesos industriales, alimentos o incluso en detergentes, pasando por la ingeniería genética (que permite, por ejemplo, producir insulina humana en bacterias que pueden cultivarse masivamente, y que no produce efectos de rechazo, como la insulina de vaca o de cerdo, que se empleaba anteriormente para tratar la diabetes tipo 1), hasta la clonación (reproducción asexual que produce individuos genéticamente idénticos) de plantas o ganado.
Otra idea común es que la biotecnología es algo muy reciente, y por tanto “artificial”. Y en consecuencia, según el prejuicio común, forzosamente dañino. Lo cierto es que fenómenos como la clonación y el intercambio de genes entre especies han existido en microorganismos –y a veces hasta en plantas y animales, a través de virus- desde siempre en el mundo vivo. El aprovechamiento de microorganismos y sus productos para beneficio humano se remonta a la invención de la cerveza, el queso, el vino… Y muchas de las plantas que cultivamos se reproducen por clonación, mediante “pies” o “esquejes” (partes del tallo de una planta que se siembran y echan raíces).
En nuestro país, el cultivo de plantas transgénicas, en particular el maíz (especie que surgió en lo que hoy es México, que es entonces su centro de origen), ha sido satanizado, en parte por organizaciones de corte radical como Greenpeace (cuyos fines sin duda son loables, pero que con frecuencia difunde información falsa o tendenciosa) o francamente fantasioso, como el Grupo ETC, pero también con argumentos razonados por organizaciones de la sociedad civil, como la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).
Una de las dos principales razones ofrecidas para oponerse al maíz transgénico es la idea de que el consumo de cualquier vegetal transgénico es dañino para la salud (pues podría causar desde alergias hasta alteraciones genéticas que pudieran, por ejemplo, producir cáncer). Este argumento ha sido rebatido: no sólo comer alimentos con genes extraños no daña al ser humano (los consumimos cada vez que comemos vegetales crudos), sino que nunca se ha encontrado, en largos años de consumo de este tipo de alimentos en varios países, ningún caso de enfermedad causada por ellos.
El otro argumento para oponerse al cultivo de maíz transgénico es que, por ser una planta de polinización libre, podría mezclar su material genético con el de los maíces criollos originarios de México, contaminando así el patrimonio biológico tradicional del que han subsistido pueblos enteros durante siglos, y reduciendo la biodiversidad natural. Este segundo peligro es mucho más real.
¿Por qué hay, entonces, quien se empeñe en cultivar maíz transgénico en México? La respuesta, como pude apreciar en el Encuentro de Biotecnología, es compleja. Por un lado, es un gran negocio para las transnacionales que lo producen. Por otro, ofrece la posibilidad de disminuir la importación de maíz, al aumentar la producción y reducir las pérdidas por plagas, y combatir así el hambre (aunque todavía se discute si esta promesa realmente se cumple). ¿Queremos de veras renunciar a la posibilidad de competir con potencias agropecuarias como Estados Unidos y Brasil, y seguir importándoles maíz, con tal de proteger nuestros maíces nativos de una posible contaminación genética?
Aún no hay respuesta definitiva. Finalmente, cualquier tecnología puede beneficiarnos, o causar daño. Sólo el debate amplio, democrático e informado permitirá que, como ciudadanos, compartamos con científicos y gobernantes la responsabilidad de decidir el uso que se haga de la biotecnología en nuestros países.
CRÉDITO:
Artículo escrito por Martín Bonfil Olivera y publicado en la edición correspondiente a Noviembre 10 de 2010 del Periódico Milenio Diario. Martín trabaja actualmente en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM, México.

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ENERGÍA NUCLEAR

Noviembre 27th, 2010 · 07. Enenrgía y Electricidad

  • José Fernando Isaza, El Espectador; Octubre 20, 2010.

Las acciones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, como el anhídrido carbónico (CO2), que contribuyen al calentamiento global, tienen efectos asimétricos en diferentes países y sectores.
Un aumento de algunos centímetros en el nivel del mar puede ser indiferente para Austria, pero no para las Islas Maldivas, que pueden quedar casi sumergidas si el nivel del mar aumenta 50 centímetros. Los impuestos al carbón golpean más a economías como la de Colombia, que es exportador de este combustible y de hidrocarburos. Los productores de gas natural se verían menos perjudicados, dado que este combustible emite menos CO2 por unidad térmica que el carbón. El gas natural tiene un efecto de invernadero cerca de 40 veces mayor que el CO2, sólo en condiciones teóricas de combustión perfecta tiene menos efectos sobre el calentamiento atmosférico que los hidrocarburos líquidos. Los proveedores de centrales nucleares serán los grandes beneficiados. Estas plantas no emiten CO2. Por supuesto que tienen riesgos asociados, como la explosión de la central de Chernobyl en 1986.
Otra objeción a la energía nuclear es el uso militar de los residuos de la combustión del plutonio y del uranio enriquecido, utilizados como materias primas para la fabricación de bombas atómicas. Si no se dispone de la tecnología para la fabricación de un explosivo nuclear “convencional”, está al alcance de grupos ilegales la construcción de bombas nucleares “sucias” que pueden causar miles de muertes por radiación, aun si la explosión no es destructora. A pesar de los controles, hay un mercado negro de plutonio.
Hace unas décadas fue objeto de amplio debate sobre la libertad de expresión, si se censuraba o no una tesis de física escrita por un estudiante de la Universidad de California. Esta tesis describió todos los pasos para la construcción de una bomba de hidrógeno. Los parámetros de más difícil cálculo, como son las dimensiones geométricas y la determinación de la masa crítica, estaban bien documentados. Otro punto técnico, las características del explosivo convencional para iniciar la reacción atómica, fue revelado y se conoció que la explosión debería ser uniformemente esférica. El material era de venta libre. La tesis se publicó y el gobierno norteamericano prohibió la venta del explosivo químico. Simplificando al máximo una bomba nuclear es como un vehículo relativamente fácil de construir, lo difícil es proveerle el combustible y deshacerse de los residuos.
La generación de energía eléctrica por medio de centrales nucleares está presente en muchos países. Francia produce más del 70% de su electricidad con energía nuclear. Países que no pertenecen al Club Atómico, como Japón, también la generan con centrales nucleares. Un dilema que afronta el mundo es definir qué país tiene la autoridad moral para tener plantas nucleares y cuál no.
Se dice que no es lo mismo que una democracia o una dictadura posean una bomba nuclear. Sin embargo, países que no son democracias ejemplares, como Pakistán, cuentan con esta arma. La historia muestra que fue una democracia el único país que ha empleado armas atómicas para atacar objetivos civiles y no militares, y que otro país democrático no tuvo reparos en causar grandes daños ecológicos en las islas del Pacífico Sur para probar sus bombas de hidrógeno.
CRÉDITO:
Artículo escrito por José Fernando Isaza (Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano) y publicado en la edición del 20 de octubre de El Espectador.

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LA EVALUACIÓN PISA Y LAS ACTITUDES RELACIONADAS CON LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA

Noviembre 15th, 2010 · 01. Naturaleza de la Tecnología, Evaluación

  • José Antonio Acevedo Díaz; Revista CTS.

La crisis de la educación científica alcanza a la mayoría de los países desarrollados en el presente, sobre todo en la educación secundaria pero no sólo en ella. Esta crisis es, al menos en parte, consecuencia de una enseñanza que tiende a descuidar los aspectos emotivos y afectivos del ámbito actitudinal. Un efecto indeseable es el descenso de estudiantes en las carreras de ciencia y en las profesiones relacionadas con la ciencia, tanto por la baja elección inicial como por el frecuente abandono de estos estudios. Las actitudes negativas hacia la ciencia y la tecnología, que han podido adquirirse durante toda la escolaridad, están en el origen de este problema y son un aspecto clave del mismo. Como innovación de relieve, la evaluación PISA 2006 (Programme for International Student Assessment) del área de ciencias dedicó una atención especial a diversas actitudes relacionadas con la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, dando así cabida a los aspectos afectivos y emotivos, que son un componente básico de la alfabetización científica. Estos aspectos contribuyen a despertar el interés de los estudiantes y a mantener su apoyo a la ciencia, a la vez que los motivan a actuar.
La inclusión de las actitudes y de las áreas seleccionadas para su evaluación en PISA 2006 entronca con la investigación de la evaluación del dominio afectivo en la didáctica de las ciencias, una línea de trabajo que cuenta ya con más de cuatro décadas de tradición y que se ha ido perfeccionando a través del tiempo. Al respecto, es necesario diferenciar entre actitudes hacia la ciencia y actitudes científicas. Las primeras hacen más hincapié en el componente emotivo de las actitudes, mientras que las actitudes científicas se centran más en el componente cognitivo de las actitudes.
PISA 2006 abordó la evaluación de tres dimensiones de las actitudes relacionadas con la ciencia: (i) interés por la ciencia, (ii) apoyo a la investigación científica y (iii) responsabilidad respecto a los recursos y el medio ambiente.
El interés por la ciencia se eligió por su posible relación con el rendimiento en ciencia, la implicación del alumnado en temas sociales relacionados con la ciencia y la tecnología, la elección de estudios y profesiones de ciencia y tecnología, y el aprendizaje de las ciencias durante toda la vida. La relación entre el interés por la ciencia y el rendimiento en ciencias viene siendo investigada desde hace mucho tiempo, pero aún no está claro si existe o no un vínculo causal, o al menos una correlación positiva, entre ambas variables.
El aprecio y apoyo a la investigación científica debería ser uno de los objetivos de la educación científica. Este objetivo implica que se valoren positivamente los diversos métodos para obtener pruebas científicas, el pensamiento creativo y racional, la actitud crítica y la comunicación de conclusiones al encarar situaciones de la vida relacionadas con la ciencia y la tecnología. Entre los diferentes aspectos de esta dimensión que se incluyeron en PISA 2006, destacan la utilización de pruebas científicas para la toma de decisiones y la valoración del papel de la lógica y la racionalidad para establecer conclusiones.
La responsabilidad respecto a los recursos disponibles y el medio ambiente es una preocupación mundial que, al mismo tiempo, tiene gran importancia económica. La UNESCO considera el medio ambiente como una de las tres esferas de la sostenibilidad, junto con la economía y la sociedad y la cultura, las cuales deben figurar en los programas educativos sobre el desarrollo sostenible.
CRÉDITO:
Artículo escrito por José Antonio Acevedo Díaz y publicado en la Revista CTS.  El profesor Acevedo Díaz es Inspector de Educación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.  Desde Edutecno les invitamos a participar en EL DEBATE: La evaluación PISA y las actitudes relacionadas con la ciencia y la tecnología.

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LA REVOLUCIÓN QUE NUNCA OCURRIÓ

Octubre 24th, 2010 · Fundamentos de Tecnología

  • Por Klaus Ziegler, El Espectador; Septiembre 23, 2010.

La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn marcó un hito en la sociología del conocimiento.
Sus conclusiones fueron acogidas con deleite por quienes albergan una visión escéptica de las pretensiones científicas, y han servido de inspiración para el ala más radical del llamado “programa fuerte” en la sociología de la ciencia.
Kuhn describe la historia de la ciencia como un proceso cíclico, con fases de “ciencia normal”, en que los científicos establecen cuáles fenómenos son relevantes, y convienen en lo que constituyen explicaciones válidas. Estos períodos entran en crisis cuando se descubren inconsistencias, o simplemente cuando las teorías no pueden explicar los resultados de nuevos experimentos. Sobreviene entonces una revolución y cambia el “paradigma”. Aparece una forma totalmente nueva de pensar, la cual da inicio a otro período de ciencia normal dentro de un nuevo paradigma.
No es su análisis de la sociología del conocimiento científico lo que ha convertido a Kuhn en héroe dentro de los relativistas, sino sus afirmaciones más radicales. Según Kuhn, las revoluciones científicas no son simples revisiones de las teorías aceptadas. Son cambios profundos que hacen que las viejas nociones sean “inconmensurables” con las nuevas. Esto haría imposible traducir los conceptos de un paradigma a otro, o compararlos entre sí.
En un lúcido ensayo, “La revolución que nunca ocurrió”, el físico Steven Weinberg muestra cuán alejada de su experiencia personal resulta ser la idea de inconmensurabilidad de Kuhn. Y nadie podría tener una vivencia más directa de la manera como se gestaron las mayores revoluciones científicas de la segunda mitad del siglo XX que este premio Nobel, uno de los creadores del Modelo electrodébil, que unifica la interacción débil y el electromagnetismo.
Como muestra Weinberg, no es cierto que los científicos sean incapaces de saltar entre distintos paradigmas. Ni tampoco es verdad que después de una revolución científica les resulte imposible comprender la forma de pensar de sus predecesores. La mecánica newtoniana que hoy se enseña mediante la herramienta del cálculo infinitesimal es muy distinta de la desarrollada en los Principia, que solo utiliza la geometría de Euclides. Pero como comenta Weinberg en su ensayo, esto no fue ningún obstáculo para que el eminente cosmólogo Subrahmanyan Chandrasekhar pudiese llevar a cabo su empresa de explicar las intuiciones originales de Newton a científicos educados dentro de los cánones de la física moderna.
Y es falso que los intereses sociales o políticos determinen el éxito o fracaso de las teorías científicas –lo cual sí ocurre a menudo con las seudociencias–. Por lo general una teoría sustituye a otra cuando se ajusta con mayor precisión a los experimentos, da cuenta de fenómenos antes inexplicables, o proporciona un instrumento con más capacidad de predicción. No es que la física de Aristóteles haya simplemente pasado de moda. La teoría desapareció, como desparecieron el biomagnetismo y la teoría de los vórtices de Descartes, no por razones ideológicas, sino porque viola el principio de inercia. Una teoría que sostiene que el movimiento en el vacío es infinitamente rápido, o que predice una densidad para el aire cuarenta veces superior a la real, se desecha a pesar de la autoridad y enorme prestigio de su autor.
En un sentido trivial, la producción científica como casi cualquier otra actividad humana está sujeta a intereses económicos e ideológicos. Pero deducir de ahí, por ejemplo, que las ecuaciones de Maxwell o las leyes de la física nuclear son simples consensos sociales, tan arbitrarios  como cualquier ideología, y tan válidos como la astrología o el Feng-Shui, es tan tonto como negar la existencia de la transmisión inalámbrica o el poder destructivo de las armas atómicas. El mismo Kuhn se pronunció en varias ocasiones en contra de este tipo de relativismo radical, al cual se refería como “un proyecto absurdo de deconstrucción enloquecida”.
Tiene razón Kuhn en señalar que después de una revolución, la nueva teoría puede ser fundamentalmente distinta de su antecesora. Para dar un ejemplo, el modelo espacio-temporal de Minkowski y Einstein es radicalmente diferente del newtoniano, que supone un espacio-tiempo absoluto. Dentro del viejo paradigma, la invariancia de la velocidad de la luz no es un fenómeno explicable mientras que sí lo es dentro de la Relatividad Especial. Pero aunque estas teorías sean muy distintas, el modelo de Einstein no vuelve obsoleto a su predecesor, ya que ambos coinciden con increíble exactitud en su descripción de la realidad, a bajas velocidades y para objetos cuyas masas no sean demasiado grandes. De hecho, la teoría gravitatoria que se usó para predecir la existencia de Neptuno es la misma que utilizan hoy los ingenieros para enviar una sonda a Marte.
En lo personal, y desde una posición quizá sesgada, nunca he comprendido muy bien el prestigio desmedido del trabajo de Kuhn, que en sus aspectos menos extremos me parece que consiste en observaciones sensatas, aunque relativamente obvias, mientras que sus conclusiones más radicales me parecen engañosas, o simplemente equivocadas. Quizá tenga razón Weinberg en llamarlo “la revolución que nunca ocurrió”.
CRÉDITO:
Artículo escrito por Klaus Ziegler y publicado en la edición dominical de El Espectador correspondiente a la edición de Septiembre 23 de 2010.

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EL ASCENSOR OKUPADO

Octubre 24th, 2010 · 07. Enenrgía y Electricidad

Para entender los circuitos eléctricos y electrónicos.
Autor: Rey, Flor y Orriols, Joan
Editorial: Octaedro
ISBN: 84-8063-291-7
Año Edición: 1998
PVP $19.800

RESEÑA
Andrea no alcanza a comprender que móviles impulsan a Mambo y Arnau a desentrañar los mecanismos de funcionamiento del ascensor de la casa que “ocupan”. ¿Cuál es el oscuro interés que les anima a manipular el ascensor y a volver locos a los vecinos? ¿Actúan por pura perversidad o acaso prevén futuros peligros de los que tendrán que librarse con este tipo de engaños? ¿Tienen algo que ver los insultantes anónimos que reciben?Este libro se completa con una guía didáctica y una propuesta de actividades.

Flor Rey Teijeiro es licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Españolas. Ha participado en diversos talleres literarios y de teatro. Ha intervenido en proyectos y publicaciones didácticas interdisciplinares, especialmente en el área de Ciencias de la Salud.
Joan Orriols Codina es ingeniero técnico industrial y profesor de Tecnología en la Educación Secundaria. Ha trabajado durante muchos años la globalización a partir de centros de interés. Es coautor de diversos libros de Tecnología de ESO.

Este libro se lo puede adquirir en Librería Internacional. Envios a todo el país.
http://libreriainternacional.com.co/
Carrera 40 No. 5 A – 116 B/Tequendama
Telefax: 5534559
Cali – Colombia

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CIENCIA Y FUTURO NACIONAL

Octubre 23rd, 2010 · 01. Fundamentos

  • Por Martín Bonfil Olivera; Milenio Diario, Octubre 20, 2010.

Una de las cosas que nos gusta decir a los promotores de la cultura científica es que, sin ciencia, nuestro país no tiene la menor oportunidad de salir del tercer mundo.
Y es cierto: sin una comunidad científica lo suficientemente amplia y madura, que realice investigación de alta calidad sobre una amplia variedad de temas, no es posible generar conocimiento original en la cantidad y con la frecuencia necesarias para que nuestro país destaque en el panorama científico mundial.
Pero, como argumentan Gustavo y Carlos Viniegra en el número más reciente (octubre-diciembre) de la revista Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, dedicado a la pobreza (“¿Contribuyen la ciencia y la tecnología a abatir la pobreza?” - PDF), no basta con promover la investigación científica. “El desarrollo científico es una condición necesaria, pero no suficiente, para que un país prospere y alcance un alto nivel de desarrollo humano. Sólo cuando la ciencia se transforma en tecnología y ésta genera patentes y otras formas de conocimiento (…) se convierte en factor útil para el combate a la pobreza”.
En efecto: un país que no genera suficiente conocimiento científico no produce tampoco patentes, y no desarrolla una industria propia, innovadora y pujante. Y tampoco, en consecuencia, recibe los beneficios económicos y el alto nivel de vida que definen como tales a los países de primer mundo.
Los Viniegra, con datos y argumentos económicos sólidos, demuestran que, a diferencia de potencias emergentes como Corea del Sur, “En naciones como México, que enfrentan el futuro si una estrategia integrada de ciencia y tecnología ligada al desarrollo industrial y sin un aumento de las capacidades humanas, pero con asimilación pasiva de tecnología, el desarrollo de la ciencia por sí sola no mejora mucho la productividad ni la distribución del ingreso, y por ello, se vuelve muy difícil combatir la pobreza”.
Muy cierto. Pero no se puede negar que el primer eslabón de la cadena es un sistema de investigación científica sano, sólido y próspero.
Por eso resulta tan preocupante la mala noticia difundida el pasado lunes en La Jornada, en una nota de José Antonio Román, que confirma rumores que ya habían comenzado a correr en la comunidad científica mexicana: El Sistema Nacional de Investigadores (SNI), manejado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que como se sabe otorga los estímulos económicos que permiten a los investigadores científicos alcanzar un salario digno (pues los salarios nominales resultan a todas luces insuficientes), está “recortando” a 324 miembros de alto nivel, de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y otras, y al mismo tiempo ha permitido el ingreso de “un número similar de personas sin grados de maestría y doctorado (…) en una especie de enroque de investigadores por burócratas”. Todo ello en medio de una preocupante falta de transparencia.
Si eso pasa con la investigación básica, ¿qué esperanza podemos tener de un México de primer mundo, que patente, tenga industria innovadora y un mejor nivel de vida?
CRÉDITO:
Artículo escrito por Martín Bonfil Olivera y publicado en la edición correspondiente a Octubre 20 de 2010 del Periódico Milenio Diario. Martín trabaja actualmente en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM, México.

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¿BOLIVIA SAUDITA?

Octubre 19th, 2010 · 05. Materiales de uso técnico, 07. Enenrgía y Electricidad, 11. Transporte

  • Por Mauricio Botero Caicedo, El Espectador; Octubre 17, 2010.

El paradigma de la riqueza de las naciones ha sufrido una enorme transformación: en el pasado un nación era rica o no lo era dependiendo de qué tantos recursos naturales controlara.
Hoy, tener abundantes recursos naturales puede ser más una maldición que una bendición. Las naciones son ricas en relación con el acervo de capital humano que han logrado construir; y del nivel de competitividad de su economía, que en esencia es la capacidad de producir bienes y servicios utilizando más eficientemente los factores de producción.
Hoy nadie pone en tela de juicio que el futuro del transporte es eléctrico. Las dudas están es en el cuándo, ya que siguen existiendo importantes barreras para que se impongan masivamente los vehículos eléctricos, barreras tecnólogicas, logísticas y regulatorias. Paralelamente hay enormes intereses creados —principalmente relacionados con la explotación de los combustibles fósiles— que harán todo a su alcance para evitar que los electrones reemplacen a los hidrocarbonos.
Desde un punto de vista de competitividad, la ventaja de un vehículo eléctrico sobre uno convencional no tiene comparación, aunque la vara de medición convencional (kilómetros por galón) no es aplicable. El nuevo estándar es el número de kilómetros por cada peso (o cualquier moneda) gastado en energía. A manera de ejemplo, mientras que una camioneta SUV puede recorrer entre 8 y 12 kilómetros por cada $2.000  de energía (gasolina), un vehículo híbrido en el orden de los 30 kilómetros (gasolina y electrones), un vehículo eléctrico cómo el nuevo “Leaf” de la Nissan recorre cerca de 50 kilómetros. En materia de costos y eficiencia, y por ende de competitividad, el vehículo eléctrico se lleva por delante cualquier otra alternativa.
La primera barrera que enfrentan los autos eléctricos es tecnólogica: el fabricar masivamente —a bajo costo, con reducido peso, y total seguridad— baterías que le permitan al usuario la autonomía y rapidez en recarga que coloquen el vehículo eléctrico en situación de igualdad al auto convencional. Todo parece indicar que la tecnología de punta van a ser las baterías de litio y es aquí en donde entra la seria posibilidad que Bolivia se convierta en la Arabia Saudita de las próximas décadas, porque como lo destacó el New York Times en reciente artículo: “Cuando los autos eléctricos gobiernen, el litio será el rey”. Bolivia tiene casi la mitad de las reservas mundiales de litio, suficiente para producir baterías que alimenten 4.800 millones de vehículos eléctricos, cerca de cuatro veces el parque automotor actual.
De cumplirse los pronósticos, con el advenimiento de la era eléctrica Bolivia, un país de 10 millones de habitantes, si juega inteligentemente sus cartas, se va a transformar en el factor determinante para reducir y eventualmente reemplazar la adicción mundial a los combustibles fósiles. De aquí a finales del 2012, según la firma Price & Waterhouse, las empresas automovilísticas del mundo piensan sacar 42 nuevos modelos híbridos y eléctricos. El presidente de Renault-Nissan, el brasileño Carlos Ghosn, afirma que para el 2020 uno de cada 10 automóviles, camiones y buses (o sea unos 7,5 millones de vehículos/año) va a funcionar con baterías de litio.
Para el autor de esta nota el desarrollo del vehículo eléctrico va a ser ser aún más rápido de lo que el señor Ghosn pronostica. La razón es que se va a dar un enorme “salto de rana” tecnológico, similar al “salto” que ocurre hoy en día con los celulares pulverizando las líneas de teléfono fijas. Ni la China ni la India producen, ni tienen intereses creados en mantener la adicción a los combustibles fósiles. Para estas dos naciones (cuya supervivencia depende de su nivel de competividad), saltar directamente a la era de los electrones es una apuesta lógica.
CRÉDITO:
Artículo escrito por Mauricio Botero y publicado en la sección opinión de la edición de El Espectador correspondinete al domingo 17 de octubre de 2010.

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